7 mar. 2014

Las locas máquinas del tercer Reich (II). Primeros jets y alas volantes

Escrito y diseñado por Cavil.


Han pasado ya casi 4 años desde que escribí para este blog un artículo que pretendía inaugurar una nueva sección, dedicada a la historia menos conocida del mundillo bélico. En este artículo de 2010 os hablaba de algunos de los proyectos tecnológicos del ejército alemán en la II Guerra Mundial. Quería continuar haciendo nuevas entregas, pero al final no pudo ser. Sin embargo, me quedé mucho tiempo con la espina clavada, pero eso se acaba hoy. Como más vale tarde que nunca, aquí os traigo la segunda entrega.

En 1943-4 la Alemania nazi era derrotada en todos los frentes, ya quedaban atrás los años de conquistas y superioridad. El poderoso enemigo soviético desangraba a las fuerzas armadas alemanas, mientras que los aliados occidentales desgastaban la industria y la producción mediante bombardeos masivos en tierras germanas. A consecuencia de todo esto, y tras varios años de combates y desgaste, la Luftwaffe, la fuerza aérea alemana, ya sólo era una sombra de lo que había sido. Tanto las duras batallas en el frente oriental contra la Unión Soviética, como la defensa del espacio aéreo alemán frente a las incursiones de los bombarderos americanos y británicos, habían provocado una merma considerable en las capacidades de la Luftwaffe. Grandes números de aparatos y pilotos caían y no eran reemplazados.

Pero los nazis no se dieron por vencidos e intentaron mantener el tipo mediante la tecnología y la innovación. Al igual que en los proyectos terrestres, aplicaron la lógica de ser pocos pero de alta tecnología. Los ingenieros alemanes, que ya llevaban desde los años 30 investigando en motores a reacción, se pusieron manos a la obra y así, en 1944 aparecerían en los cielos de Europa los primeros cazas a reacción de la historia, los Messerschmitt Me 262. Sin embargo este modelo, a pesar de ser fabricado en serie y poseer un amplio historial de combates, nunca fue más que una plataforma de lanzamiento de nuevas tecnologías, ya que abrió todo un abanico de posibilidades para el desarrollo de nuevos modelos.

En el período 1943 / abril 1945, la creatividad de los ingenieros aeronáuticos alemanes fue muy fructífera. La gran mayoría de aparatos nunca pasaron la fase de proyecto, salvo las excepciones del Me 262 ya citado, el caza con motor de cohete Me 163 Komet, el bombardero a reacción Arado 234 Blitz o el caza He 162 Volksjäger, que fueron puestos en producción. De toda la gran gama de proyectos ideados en tan corto período de tiempo, muchos modelos seguían el diseño clásico de avión: fuselaje, alas, cola, motores, forma de cruz. Una vez acabada la contienda y siendo saqueado el conocimiento técnico por parte de americanos y soviéticos, varios de estos modelos acabarían siendo precursores de futuros aviones a reacción de estas potencias, pero este tema ya daría para otro artículo.

No es en los modelos "convencionales" en los que me voy a centrar en este artículo, sino en algunos de los más llamativos: las alas volantes, o flying wings.

Un ala volante es un tipo de avión sin cola y con un fuselaje poco definido, ya que éste y las alas forman una estructura continua donde está todo, la cabina, las armas, las bombas, el tren de aterrizaje, etc. Es, en esencia, un triángulo volador.

Tal vez en la actualidad no nos sorprenda tanto ver un "triángulo volador", como varios modelos tripulados de aviones norteamericanos de hoy día (F-117, B-2) o no tripulados (drones, como el Dassault nEUROn o el RQ-170 Sentinel). Pero en los años 40 esto era un diseño radical y todo un adelanto.

Las alas volantes nacieron en los años 30 pero no fue hasta la II Guerra Mundial que se empezó a descubrir su potencial. Los alemanes fueron los pioneros en este diseño, gracias al trabajo de los hermanos Horten o a Alexander Lippisch. Todos ellos idearon multitud de modelos, que aún a día de hoy, continúan llamando mucho la atención.

Veamos algunos:


El Horten Ho 229. Un cazabombardero de diseño futurista y con tecnología stealth (invisibilidad a radares), se le puede considerar como el abuelo de los F-117 o B-2 norteamericanos de hoy en día, también aviones stealth. Llegaron a construirse 3 prototipos.


El Horten H.XVIII. Un bombardero intercontinental, versión a gran tamaño del Ho 229 y también con tecnología stealth, fue diseñado para alcanzar los EEUU y no ser detectado por los radares hasta estar muy cerca de la costa. El avión de HYDRA pilotado por Red Skull en la secuencia final de la película de El Capitán América, es una versión del Ho H.XVIII con motores de hélice, es decir, el auténtico era incluso más avanzado. Ahí queda eso.








El Arado E.555. Era otro modelo de bombardero estratégico intercontinental, capaz de alcanzar los EEUU y parecido al Ho H.XVIII, pero más pequeño y compacto.


El Gotha Go P.60A. Era una versión alternativa y refinada del cazabombardero Ho 229 mencionado antes, básicamente una adaptación de ese modelo para la producción en serie y la alteración del diseño para que admitiese mejoras y modificaciones futuras. Si la guerra se hubiese prolongado más tiempo es muy posible que este avión pudiese formar la columna vertebral de lo fuerza de cazas alemana.



El Lippisch P11. Era un bombardero ligero del tipo Schnellbomber, o bombardero rápido. Su función sería lanzar sus bombas y escapar a toda velocidad, superando a sus perseguidores.


El Focke-Wulf 1000x1000x1000 Modelo B. Este bombardero medio tenía como objetivo llevar 1000 Kg de bombas, a 1000 Km de distancia y a 1000 Km/h. El modelo A era de aspecto convencional, pero el B era un ala volante con dos motores a reacción.



El Horten Rocket Wing. Este caza con motor de cohete, que bien parece salido de Star Wars, no se sabe muy bien si es un modelo que se proyectó realmente, o bien una fantasía modelera (fue lanzado por una compañía de maquetas de aeromodelismo). Por lo que estuve investigando, todavía hay debate. En cualquier caso, el diseño de este aparato es realmente espectacular.


El Focke Rochen. Y ya rizando el rizo, dejo éste para acabar. Apodado la "raya", por su parecido con el animal marino, este artefacto era una mezcla entre avión, helicóptero y platillo volante. Clasificado como avión de caza de tipo VTOL, es decir, con capacidad para despegue y aterrizaje vertical, tenía el diseño de un ala circular y disponía de un sistema de impulso mixto en horizontal y en vertical mediante dos grandes hélices en el centro del fuselaje y un motor a reacción.




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