Cuando enfocaron el diseño de un pabellón de exposiciones para la Expo de Suiza de 2002, el equipo de arquitectura multidisciplinar asentado en Nueva York, Diller-Scofidio tuvieron la idea más descabellada: construir nada. De acuerdo a un simple dibujo en una servilleta pensaron que su contribución seria "sin forma, sin color, sin peso, olor, sin escalas, y sin significado aparente". Tuvieron la visión de una enorme masa de nubes suspendida flotando sobre la superficie del lago Neuchatel en la ciudad de Yverdon-les-Bains. Pero hasta la "nada" necesita construirse así que idearon una gran estructura hiperligera desarrollada por R. Buckminster Fuller en la década de los 50 y levemente definida como un equilibirio entre fuerzas de compresión y de tensión. Esta estructura de campo de futbol, una plataforma de unos 80.000 pies cuadrados se apoya en cuatro columnas asentadas en fuertes pilotes anclados en la superficie del lago
El agua que lo rodea es bombeada, filtrada y lanzada en una fina neblina mediante un equipo de pulverizadores de alta presión. La niebla resultante es una interrelación entre la naturaleza y la arquitectura creada por el hombre. Un sistema informático inteligente es el encargado de analizar las condiciones climáticas de humedad, temperatura velocidad y dirección del viento procesando esos datos para controlar los 31.500 pulverizadores que se dice pronto.
Los visitantes llegan al edificio mediante una gran pasarela de unos 120 m aproximadamente tras haberse puesto eso si, sus chubasqueros en la orilla. El edificio abierto tiene una capacidad para unas 400 personas. Una vez que entras en la niebla las referencias visuales y acusticas desaparecen dejando solo una sensación de sonido y luz blancas creadas por el sonido de los pulverizadores. Este edificio fue concebido como un ambiente que te acoge, te rodea de la forma más sencilla y natural posible en contraposición a los modernos edificios que se afanan por rodearnos de alta tecnologia de gran definición.


Intentando mandar un mensaje de un mayor contacto entre el hombre y el clima, Diller sentenciaría finalmente" Cuando hablamos del clima, la meterología, la atmósfera se asume que no estamos hablando de nada transcendente en cuanto a tangible , pero no es el clima de hecho un tema importante de cambio de cultura, una especie de ligadura que separa tajantemente clases económicas y sociales sustituyendo a las fronteras geopolíticas?"
Para vuestro interés: web del equipo de arquitectos
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